A diferencia de otros realitys musicales, *Popstars* se centraba en la creación de un grupo. El jurado tenía la tarea de seleccionar a los integrantes, pero también de guiarlos durante el proceso. No era solo un «sí» o un «no»; era una construcción colectiva. Los jueces debían detectar talento bruto, afinarlo y, muchas veces, lidiar con egos y tensiones propias de la convivencia.
Este enfoque hacía que el perfil del jurado fuera muy distinto al de otros programas. Se necesitaban profesionales con experiencia en la industria, capaces de entender tanto el aspecto artístico como el comercial. Por eso, en las distintas versiones de *Popstars* en Latinoamérica y España, encontramos a productores, cantantes consagrados, coreógrafos y ejecutivos de discográficas.
En España, *Popstars* se emitió en Telecinco durante 2002. El objetivo era formar un grupo femenino que luego sería *Popstars* (el grupo se llamó *Popstars* también, aunque luego se renombró). El jurado estuvo compuesto por figuras de peso:
- **Javier de Juan**: productor musical y compositor, conocido por su trabajo con artistas como Mecano. Su oído para los arreglos y su experiencia en el pop español fueron fundamentales.
- **Kike Santander**: compositor y productor colombiano, responsable de éxitos para Ricky Martin, Gloria Estefan y Thalía. Su visión internacional aportó un sello de calidad.
- **Nina Agustí**: cantante y actriz, con una larga trayectoria en el teatro musical. Su mirada escénica y vocal era muy rigurosa.
Este jurado combinaba la producción, la composición y la interpretación, lo que garantizaba una selección equilibrada. Las jóvenes que finalmente formaron *Popstars* (Nani, Lidia, Beatriz, etc.) lograron un éxito fugaz pero intenso, y el jurado tuvo mucho que ver en su preparación.
Quizás una de las versiones más recordadas de *Popstars* en el mundo hispanohablante es la argentina, emitida por Canal 9 en 2001. El programa buscaba formar un grupo femenino de pop, y el resultado fue *Bandana*, que vendió discos de platino y llenó estadios.
El jurado estuvo liderado por:
- **Pablo Durand**: productor y compositor, conocido por su trabajo con artistas como Alejandro Lerner y por ser parte del dúo *Pablo y Javier*. Su visión pop y su capacidad para detectar carisma fueron esenciales.
- **Fernanda Romero**: coreógrafa y bailarina, con experiencia en teatro y televisión. Su exigencia en la puesta en escena marcó la diferencia.
- **Claudio Villarruel**: mánager musical y productor, con contactos en la industria discográfica. Su criterio comercial ayudó a que el grupo tuviera un lanzamiento exitoso.
Este trío de jueces trabajó codo a codo con las chicas durante meses. Las eliminatorias eran duras, pero el jurado siempre buscaba el potencial de cada aspirante. La química entre ellos también era un espectáculo: Durand era el técnico, Romero la perfeccionista, Villarruel el estratega.
Chile también tuvo su *Popstars* en 2002, pero con una particularidad: se buscaba formar un grupo masculino. El resultado fue *Mamma Mia!* (luego rebautizado como *Mamma Mia!*). El jurado estuvo compuesto por:
- **Juan Andrés Ossandón**: productor musical y director de la banda *Los Prisioneros* en sus inicios. Su experiencia en el rock y el pop le daba un criterio amplio.
- **Coca Gómez**: cantante y actriz, conocida por su participación en el grupo *Coca y sus amigos*. Su lado artístico y su conexión con el público juvenil eran clave.
- **Hernán "Chico" Rojas**: músico y productor, con una larga trayectoria en la escena chilena. Su oído para las armonías vocales fue muy valorado.
Aunque el grupo no alcanzó el éxito masivo de Bandana, el jurado demostró que el formato funcionaba también para varones, y sentó las bases para futuros realities.
Mirando en retrospectiva, los jurados de *Popstars* no solo eligieron a los integrantes de los grupos; también actuaron como mentores, psicólogos y, en ciertos momentos, como figuras paternas o maternas para los concursantes. Muchos de ellos se convirtieron en rostros conocidos del público y, años después, seguirían participando en otros programas de talentos.
Además, estos jurados dejaron enseñanzas sobre cómo se construye un artista en el mundo real. No bastaba con cantar bien; había que tener presencia escénica, carisma, capacidad de trabajo en equipo y resistencia al estrés. Los jueces de *Popstars* evaluaban todo eso, a menudo con una honestidad que hoy extrañamos en la televisión.
Si algo aprendimos de esas ediciones es que el espectador valora la autenticidad. Un jurado que se nota que sabe de lo que habla, que no tiene miedo de decir verdades incómodas pero que también sabe reconocer el talento genuino, genera respeto. Por eso, los nombres que mencionamos siguen siendo recordados con cariño.
También importa la diversidad de miradas. Un jurado compuesto solo por cantantes puede perder la perspectiva comercial; uno solo por productores puede ser demasiado técnico. La mezcla de perfiles –como vimos en Argentina con Durand, Romero y Villarruel– es la receta ideal.
*Popstars* no sería lo mismo sin sus jurados. Ellos fueron los arquitectos de los grupos que marcaron una generación. Desde Bandana en Argentina hasta *Popstars* en España, pasando por Chile, el jurado representó la industria musical dentro de la pantalla. Su criterio, su experiencia y su humanidad hicieron que el programa trascendiera el mero entretenimiento y se convirtiera en un documento de cómo se fabricaban las estrellas en los años 2000.
Hoy, cuando vemos realitys musicales con jurados que parecen más preocupados por su propia imagen que por los concursantes, recordamos con nostalgia a esos jueces de *Popstars* que realmente se involucraban. Y aunque el formato ya no se emite en muchos países, su legado sigue vivo en la música y en la memoria de quienes vivimos esa época dorada de la televisión.