Driussi debutó oficialmente con la camiseta de River Plate en 2013, cuando el equipo era dirigido por Ramón Díaz. Sin embargo, su verdadera explosión se produjo entre 2015 y 2016, de la mano del entrenador Marcelo Gallardo. En ese período, el joven delantero se ganó un lugar en el once titular alternando como segunda punta o extremo izquierdo, siempre mostrando una notable capacidad para asociarse con sus compañeros y aparecer en el área en el momento justo.
Uno de los hitos más recordados de su paso por River ocurrió en la final de la Copa Libertadores 2015, cuando convirtió el gol que le dio el triunfo parcial al equipo ante Tigres en el Estadio Monumental. Ese tanto, sumado al conseguido en la ida en México, fue clave para que el club de Núñez se quedara con su tercera Libertadores. Aquella conquista lo consolidó definitivamente como una promesa con futuro enorme y despertó el interés de clubes europeos.
En total, Driussi disputó más de 80 partidos con la camiseta de River, marcó alrededor de 30 goles y aportó varias asistencias. Pero quizás lo más valioso fue el aprendizaje: jugar al lado de futbolistas como Rodrigo Mora, Lucas Alario y Gonzalo Martínez le permitió pulir su juego en equipo y entender los tiempos de una competencia tan exigente como la Libertadores.
A mediados de 2017, el Zenit de San Petersburgo pagó una cifra cercana a los 15 millones de euros para hacerse con sus servicios. La noticia sorprendió a muchos, porque se esperaba que Driussi diera el salto a una liga más competitiva como la española o la italiana. Pero el proyecto deportivo ruso, que en ese entonces buscaba armar un plantel de jerarquía, le ofreció un contrato muy atractivo y la posibilidad de ser titular.
Su paso por el fútbol ruso tuvo luces y sombras. En su primera temporada, que fue también la mejor, marcó 9 goles y dio 5 asistencias en la liga local, siendo una pieza importante para que el Zenit conquistara el título de la Premier League rusa. Su capacidad para jugar de espaldas al arco y su movilidad constante lo hicieron rápidamente popular entre los hinchas, que valoraban su entrega.
Sin embargo, en la siguiente temporada un cambio de entrenador y la llegada de nuevos refuerzos recortaron su protagonismo. Driussi fue perdiendo confianza, sufrió algunas lesiones menores y terminó relegado a un rol secundario. Conforme pasaban los meses, quedó claro que necesitaba un cambio de aire para relanzar su carrera. Fue entonces cuando apareció la oferta desde la MLS.
A mediados de 2021, Sebastián Driussi firmó con Austin FC, un club de expansión que recién comenzaba su historia en la Major League Soccer. En ese momento, su fichaje generó cierta expectativa, pero pocos imaginaban el impacto real que tendría en la liga.
Desde su llegada, el argentino se convirtió en el estandarte ofensivo del equipo. Su capacidad para aparecer por sorpresa en el área, su buen juego aéreo y su precisión al momento de definir lo transformaron rápidamente en el goleador del equipo. En su primera temporada completa, la de 2022, Driussi explotó: marcó más de 20 goles y dio varias asistencias, lo que le valió ser nombrado MVP de la liga y llevó a Austin FC a pelear los primeros puestos de la Conferencia Oeste.
Su conexión con el público de Texas fue inmediata. Los aficionados de Austin encontraron en Driussi a ese jugador distinto: el que se juega cada pelota como si fuera la última, el que festeja con rabia y pasión, el que entiende lo que significa defender una camiseta aunque esté a miles de kilómetros de su país. Ese vínculo afectivo se convirtió en uno de los pilares del equipo, que llegó incluso a disputar los playoffs de manera consistente durante sus años al frente del ataque.
Hasta su salida del club, Driussi se mantuvo como capitán y referente, un rol que asumió con naturalidad. Su liderazgo dentro y fuera de la cancha ayudó a consolidar la identidad de un equipo joven, y su nombre quedó en la historia del club como el máximo goleador de su corta pero intensa existencia.
A lo largo de su carrera, Driussi demostró ser un delantero versátil. Aunque su posición natural es la de segunda punta, puede desenvolverse como extremo o incluso como centrodelante en un esquema con dos atacantes. Su principal virtud reside en la movilidad: constantemente busca espacios entre líneas, se ofrece para recibir de espaldas y aprovecha su velocidad para ganar las espaldas a los defensores.
Técnicamente, posee un buen control orientado y una pegada potente, tanto con pierna derecha como con la izquierda. Esta ambidiestría lo convierte en un delantero difícil de marcar, porque el defensor nunca sabe hacia qué lado va a resolver. Además, tiene un notable sentido de la anticipación dentro del área, lo que le permite aparecer en los segundos tiempos de las jugadas y aprovechar rebotes o centros.
Otra de sus cualidades destacadas es la presión alta. Driussi no es un delantero que espera la pelota; presiona al rival para recuperar en campo contrario, algo que sus entrenadores siempre valoraron. Esa actitud, sumada a su entrega constante, lo convirtió en un favorito de los técnicos que priorizan el trabajo colectivo por sobre el lucimiento individual.
A pesar de su gran nivel en la MLS y de haber sido una de las figuras de la liga, Driussi nunca logró establecerse de manera firme en la Selección Argentina mayor. Tuvo algunas citaciones durante los ciclos de Edgardo Bauza y Jorge Sampaoli, disputando algunos amistosos y encuentros eliminatorios, pero la enorme competencia en su puesto —con nombres como Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín, Mauro Icardi y más tarde Lautaro Martínez y Julián Álvarez— le impidió tener continuidad.
Esa situación no parece haber generado rencores en el jugador, que en más de una ocasión expresó su orgullo por haber vestido la celeste y blanca. Entiende que el nivel de exigencia en la delantera argentina es altísimo y acepta con madurez el rol que le tocó ocupar. En 2023 fue citado nuevamente por Lionel Scaloni para algunos partidos de eliminatorias, pero sin llegar a disputar minutos, lo que confirma que su nombre sigue siendo tenido en cuenta, aunque con una competencia feroz por delante.
A principios de 2025, ya con cierta edad y un extenso recorrido internacional, Driussi tomó una decisión sorprendente: volver al fútbol argentino para sumarse a Vélez Sarsfield, club en el que nunca había jugado. Su llegada fue vista con optimismo, pero muy pocos imaginaban lo que estaba a punto de ocurrir.
Con su experiencia y jerarquía, Sebastián se convirtió rápidamente en uno de los líderes del plantel. Aportó goles, asistencias y una presencia en el vestuario que resultó clave para un equipo que atravesaba un año intenso por los compromisos de la Liga Profesional y la Copa Libertadores.
En la final de la Copa Libertadores 2025, disputada en el Estadio Centenario de Montevideo, Vélez derrotó a Olimpia en una tanda de penales emocionante. Driussi fue el encargado de convertir el penal decisivo, sellando así el título más importante en la historia del club de Liniers. Ese momento coronó una carrera que tal vez no tuvo el brillo mediático de otras estrellas argentinas, pero que demostró que el camino propio, aunque sea distinto, también puede tener finales de película.
Con más de 450 partidos profesionales a lo largo de su carrera y más de 150 goles convertidos entre todas las competencias, Driussi transita la recta final de su etapa como futbolista activo con una tranquilidad que pocos logran alcanzar. Ha sido campeón en Argentina, en Rusia y en Estados Unidos, y posteriormente se consagró en la Libertadores, el único título que le faltaba en su vitrina personal.
Lejos de los reflectores de las grandes ligas europeas, el delantero encontró su lugar en clubes donde su fútbol se valora y donde puede expresarse con libertad. Su historia demuestra que no siempre hace falta seguir el camino esperado para tener una carrera plena. A veces, la grandeza está en adaptarse, reinventarse y dar lo mejor en cada etapa.
Para los aficionados que disfrutan del buen juego, Sebastián Driussi representa al delantero clásico: generoso, intenso y eficaz. Su paso por la MLS quedará en la memoria de los seguidores de Austin FC, y su nombre ya es parte de la historia viva del fútbol sudamericano. Mientras siga teniendo la misma pasión que mostró en el Monumental aquella noche de 2015, habrá motivos para seguir mirándolo con respeto y admiración.