Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano nació en Buenos Aires el 3 de junio de 1770, en el seno de una familia de comerciantes. Su padre, Domingo Belgrano Pérez, era de origen genovés, y de esa raíz italiana proviene el apellido. Estudió derecho en España, en la Universidad de Salamanca, y regresó al Río de la Plata con ideas que en su época resultaban avanzadas: la importancia de la industria, del comercio regulado, de la educación técnica y de la formación de las mujeres.
En 1794 fue designado secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires, un cargo que ejerció durante años y que le sirvió de tribuna para impulsar sus proyectos. Desde ahí promovió la creación de escuelas de dibujo y de náutica, defendió el desarrollo agrícola y escribió sobre economía con una mirada reformista. No era un hombre de armas por formación: era, ante todo, un intelectual y un funcionario con inquietudes prácticas.
La Revolución de Mayo de 1810 lo cambió todo. Belgrano integró como vocal la Primera Junta de gobierno, y casi de inmediato el nuevo poder lo envió a misiones militares para las que no había sido preparado. La expedición al Paraguay de 1810 y 1811 terminó en derrota, pero de esa etapa surgió uno de los episodios más recordados de su vida: el 27 de febrero de 1812, a orillas del río Paraná en Rosario, izó por primera vez una bandera celeste y blanca. Días antes había propuesto el uso de una escarapela con esos colores, y con la bandera quiso dar a sus tropas un símbolo propio que las distinguiera en el combate.
Ese mismo año dirigió el Éxodo Jujeño, el traslado ordenado de la población de Jujuy hacia Tucumán para dejar sin recursos al ejército realista. La decisión, dura para los habitantes de la provincia, dio resultado: el 24 de septiembre de 1812 venció en la batalla de Tucumán y el 20 de febrero de 1813 en la de Salta, dos triunfos que consolidaron la Revolución en el norte. La campaña posterior al Alto Perú, en cambio, terminó en nuevos reveses militares.
Curiosamente, uno de los rasgos que más lo definen no es militar sino económico. Tras las victorias del norte, Belgrano recibió premios en dinero y los donó casi en su totalidad para fundar escuelas y bibliotecas en Tucumán, Santiago del Estero y otras ciudades. La educación, entendía, era la verdadera herramienta de construcción nacional.
Murió en Buenos Aires el 20 de junio de 1820, en un momento de profundo desorden político y en situación económica difícil, prácticamente olvidado por el país por el que había luchado. Sus restos descansan hoy en el Convento de Santo Domingo, en el centro de Buenos Aires. El reconocimiento llegó después, y llegó para quedarse: el 20 de junio se conmemora el Día de la Bandera, el Monumento a la Bandera se alza en Rosario junto al lugar de la primera izada, y su figura apareció en billetes y monedas argentinas.
Belgrano, un barrio clásico de Buenos Aires
En la ciudad de Buenos Aires, Belgrano es uno de los barrios más tradicionales y extensos. Se desarrolla a lo largo de la avenida Cabildo, hacia el norte del centro, y conserva un aire de antigua villa: durante el siglo XIX fue un pueblo independiente al que las familias pudientes iban a descansar, hasta que el crecimiento urbano lo absorbió definitivamente.
El barrio combina varias caras. Están las Barrancas de Belgrano, un parque con cuestas centenarias que funciona como corazón social de la zona. Está Belgrano R, con sus calles arboladas y casonas de estilo europeo. Y está el conocido Barrio Chino, que se formó alrededor de la estación Belgrano C del tren y hoy concentra comercios, restaurantes y comunidades de origen asiático. El barrio también es sede de universidades, entre ellas la Universidad de Belgrano, y de museos como el Histórico Sarmiento, que funciona en el antiguo edificio municipal, y el de Arte Español Enrique Larreta. La línea D del subte llega hasta sus límites, lo que lo conecta con el resto de la ciudad.
El club celeste de Córdoba
Para muchos amantes del fútbol, la primera asociación con la palabra Belgrano no es histórica sino deportiva. El Club Atlético Belgrano, fundado el 19 de marzo de 1905 en el barrio Alberdi de la ciudad de Córdoba, eligió el nombre en honor al prócer y adoptó el celeste de la bandera como color distintivo. Sus hinchas lo llaman El Pirata, su estadio es el Julio César Villagra, conocido como el Gigante de Alberdi, y su clásico rival es Talleres. El club ha sido durante décadas uno de los referentes del fútbol cordobés y ha alternado temporadas en la primera división argentina.
El apellido también aparece en otros clubes, como Defensores de Belgrano en Buenos Aires, muestra de lo extendido que quedó el nombre en el deporte nacional.
El crucero General Belgrano
Otra mención frecuente del apellido corresponde al ARA General Belgrano, un crucero de la Armada Argentina que participó en la guerra de Malvinas de 1982. La nave, construida originalmente en Estados Unidos como USS Phoenix —buque que había sobrevivido al ataque a Pearl Harbor en 1941—, fue hundida el 2 de mayo de 1982 por torpedos del submarino británico HMS Conqueror. Murieron 323 tripulantes argentinos, y el episodio se convirtió en uno de los hechos más significativos y dolorosos del conflicto. Cada año la Armada y las familias de los caídos honran su memoria, y el nombre del buque remite, como casi todo en este apellido, a Manuel Belgrano.
Un nombre multiplicado por el mapa
La lista de lugares y obras que llevan el apellido es difícil de agotar. El Ferrocarril General Belgrano, una de las grandes redes ferroviarias argentinas, atraviesa buena parte del norte del país y debe su nombre al prócer. La base naval Puerto Belgrano, cerca de Bahía Blanca, es la principal de la Armada Argentina. En las sierras de Córdoba se encuentra Villa General Belgrano, un pueblo de marcada herencia centroeuropea famoso por su fiesta de la cerveza de estilo Oktoberfest. Hay ciudades, departamentos, plazas, escuelas y calles llamadas Belgrano en casi todas las provincias.
Preguntas frecuentes sobre Belgrano
¿Quién creó la bandera argentina? Manuel Belgrano la diseñó e izó por primera vez el 27 de febrero de 1812 en Rosario, durante la guerra de la independencia.
¿Por qué el Día de la Bandera es el 20 de junio? Porque coincide con el aniversario de la muerte de Belgrano, ocurrida en 1820.
¿Qué significa el apellido Belgrano? Es un apellido de origen italiano, ligado a la familia genovesa del padre del prócer, Domingo Belgrano Pérez.
¿A quién honra el nombre del crucero General Belgrano? Al mismo Manuel Belgrano, a quien la Armada Argentina le rindió tributo al bautizar así la nave en los años cincuenta.
Un legado que sigue vivo
Quizás lo más notable de la historia de Belgrano sea el contraste entre su final y su permanencia. Murió pobre y poco reconocido, y dos siglos después su apellido es sinónimo de identidad nacional. Cada vez que un niño aprende los colores de la bandera, que alguien toma el tren por la avenida Cabildo o que una multitud alienta a un club celeste en Córdoba, ese nombre vuelve a estar presente. Pocos legados han logrado instalarse de manera tan natural en la vida cotidiana de un país.