Un antropólogo diría que el ascensor es uno de los pocos lugares donde aceptamos romper nuestra burbuja personal sin consentimiento explícito. En la calle, si alguien se acerca a m
Cuando pensamos en agresión, la mente suele viajar inmediatamente a imágenes de puñetazos, gritos o destrucción física. Sin embargo, la realidad es mucho más sutil y omnipresente.